En nuestro día a día tenemos que cuidar nuestras decisiones y actitudes. Asegúrate de no dejar a Dios en último lugar en tu vida. Este es un llamado claro: vuelve tu corazón al Señor, al amor que tenías por Él cuando lo conociste. No te permitas regresar atrás, a como eras antes de conocer al Señor.
En medio de este tiempo, es urgente tener un cambio: Regresa a tu primer amor por Dios, un amor renovado y explosivo, con esa chispa por el Señor. Cuando esto es un estilo de vida en ti, la gente de tu entorno lo nota, se nota en tus acciones y actitudes.
Así que recuerda, cuando Dios llegó a tu vida ¿qué hacías? Apreciabas estar con la gente, con la iglesia. Regresa a tu primer amor renovado, libre de rencores; es momento de dejar atrás lo que carga tu corazón.

Dios sabe que hemos perdido algo tan importante: nuestro primer amor, y necesitamos renovarlo. Hemos visto y palpado los milagros del Señor, sabemos que Él no nos ha dejado, que ha hecho mucho por nosotros, pero ¿cómo vamos a responder a tan grande amor? Es un llamado a retomar el corazón que teníamos para con Dios.
Nuestras actitudes no deben determinarse por lo externo, por lo que sucede a nuestro alrededor, ni por la gente que nos rodea. Deben determinarse por nuestro amor por Dios. Pedir perdón es reconocer que hemos hecho mal y nos ayuda a restaurar relaciones: con Dios y con los demás. Debemos cuidar la unidad.

El amor es un compromiso, estar en la iglesia es un compromiso, pero no una obligación sino
algo que hacemos por amor.

Dios entregó a su hijo por amor al mundo.

- Así es el amor de Dios por nosotros. Es tiempo de regresar a tu primer amor renovado y
explosivo..