Become A Donor

Become A Donor
Lorem Ipsum is simply dummy text of the printing and typesetting industry.

Contact Info

684 West College St. Sun City, United States America, 064781.

(+55) 654 - 545 - 1235

info@zegen.com

Latest Posts

Todos, en algún momento, hemos sentido que nos alejamos de Dios. A veces por vergüenza, otras por cansancio, por errores o incluso por heridas en el corazón. Hay días en los que anhelamos volver pero ya no sabemos cómo hacerlo.

Pero, en ese lugar donde creímos habernos perdido, el amor de Dios sigue buscándonos.

Tal vez hoy te sientes como Gomer: lejos, cansada, rota y confundida pero, el mismo Dios que buscó a Gomer te está buscando hoy.

“El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová.”
Oseas 1:2
RVR60

Recordemos que Dios le pidió a Oseas algo que la mayoría de nosotros no seríamos capaces de aceptar: casarse con una prostituta. ¿Por qué? Porque Dios quería mostrarnos la esencia de Su amor: un amor que no se rinde, no retrocede, no abandona, no se cansa y no renuncia jamás a quienes ama.

Muchas veces nos hemos sentido como Gomer: lejos, confundidos, avergonzados. Pero no olvides esto: Dios no te deja en el lugar al que te fuiste; Él te sigue hasta el lugar donde caíste. Y es justo ahí, en ese punto de quiebre, donde Dios desea que decidas regresar a Él. Y no solo eso, sino restaurar tu identidad y recordarte quién eres realmente.

“A pesar de todo eso, llevaré a Israel al desierto, y allí, con mucho cariño, haré que se vuelva a enamorar de mí.”
Oseas 2:14
TLA

¡Qué increíble es el corazón de Dios!

Mientras nosotros pensamos en castigo, Él piensa en restauración.

Cuando creemos que hay distancia, Él está planeando volver a enamorarnos.

Recordemos:

El desierto no es el lugar donde Dios te destruye. Es el lugar donde Dios te reinicia, donde silencia ruidos, apaga voces y te deja únicamente con la suya. El desierto es ese espacio sagrado donde Dios vuelve a enamorar tu corazón, donde te recuerda quién eres y cuánto te ama.

“Le devolveré sus viñas, y convertiré su desgracia en gran bendición . Volverá a responderme como cuando era joven, como cuando salió de Egipto.”
Oseas 2:15
TLA

Ese es el corazón de Dios: tomar lo que estaba roto y darle un nombre nuevo, transformar lo que parecía perdido y escribir un destino diferente.

Dios no solo cambia tu historia, cambia tu identidad. Él toma lo que el mundo etiquetó, lo que tus errores marcaron, lo que tu pasado definió, y lo reemplaza por lo que Él dice que eres: amado, escogido, perdonado, restaurado.

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;”
1 Pedro 2:9
RVR60

En este pasaje, Dios toma tu identidad rota y la viste de gloria. Aquello que un día fue dicho sobre ti, Lo ammi: “No eres mi pueblo”, queda atrás. Ahora, por su gracia, recibes un nombre nuevo, una identidad nueva y un destino nuevo.

  1. Linaje escogido: no llegaste aquí por accidente. Dios te escogió cuando nadie te veía, cuando te sentías perdida como Gomer. Él puso su mirada en ti y decidió hacerte su hijo y heredero.
  2. Real sacerdocio: Dios no solo te rescató, te otorgó dignidad real. Te hizo heredero con Cristo, sacerdote en su Presencia, alguien con acceso directo a su trono. Ya no eres un mendigo espiritual; eres parte de la realeza del cielo.
  3. Nación Santa: Gomer estaba sucia y tú también lo estuviste. Pero ahora, por la obra de Dios, eres santo, no por perfección humana, sino porque Dios te apartó para Él. Eres parte de un pueblo perdonado, restaurado y consagrado.
  4. Pueblo adquirido por Dios: comprado, redimido, rescatado, pagado y sellado. Dios te dice: “Eres mío. Te compré con Mi sangre.”

Tal vez sigues condenándote porque te fuiste, te enfriaste, te perdiste, dejaste de servir y caíste. Pero, recuerda:

El mismo Dios que buscó a Gomer, te está buscando a ti.

El mismo Dios que pagó por ella, pagó por ti.

Porque no vuelves como esclavo, vuelves como linaje escogido.

No vuelves como mendigo, vuelves como sacerdote real.

No vuelves como culpable, vuelves como nación santa, pueblo adquirido por Dios.

Tu historia de restauración no fue para guardarla para ti, sino para convertirse en una voz que anuncie sus virtudes, un testimonio vivo que inspire a otros a regresar. Así como Gomer fue alcanzada por la gracia, tú también fuiste alcanzado para que otros puedan ver que todavía hay esperanza.

Regresa a mí (Linaje escogido)
Comparte nuestra conferencia:

Más conferencias