
Eres elegido por Dios y Él no se equivoca. Dios no te va a tratar como lo que has hecho, sino como
lo que eres. Y eres hijo. Hay herencia para ti, herencia de bendición.

El mundo tiende a ponernos etiquetas, aun tú mismo puedes hacer esto. Pero Dios dice “No digas…”
¡el Señor está contigo para librarte!

No importa que sientas que no puedes, debes decir lo que dice la Palabra de Dios, ver lo que Él ve.
No digas más. Ahora tienes que decir “soy valiente”, “soy fuerte”, “Dios está conmigo”, camina
como un bendito de Dios
No pienses que ya no hay llamado para ti, porque tú eres escogido desde antes de nacer. Hay un llamado y hay bendición para ti. Rompe toda etiqueta, toda identidad incorrecta. Comienza a verte como Dios te ve.
Deja que Dios te toque y ponga sus palabras en tu boca. Que tu espíritu sea despertado y puedas verte como el Señor te ve. Si sientes que estás pasando por un desierto, recuerda que cuando Jesús estuvo en el desierto fue el Espíritu de Dios quien lo llevó y salió de ahí bajo el poder del Espíritu Santo.
Lo importante no es dónde te encuentres, sino hacia dónde vas. El Señor te puede renovar. Cuando Dios pone su mano sobre ti te santifica, te purifica, te bendice. Ya no es tiempo de estar escondido ni cautivo, eres libre.
No digas más lo que has hecho, hoy el Señor te hace libre, te sana. Deja que el Señor rompa toda imagen incorrecta que tienes de ti. Deja que te enseñe cómo Él te ve. No digas más…
No necesitas hacer nada para que Dios te ame, Él ya decidió amarte. No hay nada que puedas hacer para que te ame más o para que deje de amarte. Dios te ha dado un propósito, no pienses que ya no hay nada para ti.
El Señor te dará sueños, visiones. No tengas miedo, no digas que no es para ti. Tienes propósito y Dios te va a llevar a bendición. ¡No digas más! ¡Di la Palabra de Dios y te hará libre!