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La Navidad es un recordatorio poderoso de la llegada de la luz al mundo. En Isaías 9:2-7, el profeta nos anticipa una verdad fundamental: la venida del Mesías sería una luz resplandeciente que disiparía la oscuridad que envuelve a la humanidad. Esta luz no solo marcó el nacimiento de Jesús, sino que trajo consigo un impacto transformador en nuestras vidas. Isaías habló de una luz que ilumina, que da esperanza, que nos libera y, sobre todo, que nos recuerda que Dios está con nosotros, en medio de cualquier circunstancia. En este mensaje, explicaremos cómo esta luz despeja las tinieblas, trae alegría y liberación, y cómo nos señala a Cristo como Emmanuel, el Dios que nunca nos abandona.

“El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.”
Isaías 9:2
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La luz que despeja las tinieblas:

 

  1. La luz que ilumina el camino:

La humanidad vive en oscuridad espiritual, similar al pueblo de Israel, y sin la luz de Cristo, caminamos sin dirección y sin esperanza. Cristo es esa luz que ilumina nuestro camino, guiándonos a través de la oscuridad.

 

  1. La luz que da esperanza:

La “tierra de sombra de muerte” simboliza la desesperanza y la separación de Dios, pero con la llegada de Jesús, la luz trae vida eterna a todos los creyentes. La esperanza en Cristo no es un sueño lejano, sino una realidad viva que ilumina los rincones más oscuros. En tiempos de incertidumbre, Cristo es nuestra guía, y debemos permitir que su luz ilumine nuestras decisiones y nos llene de esperanza.

 

“Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos. Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián. Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego.”
Isaías 9:3-5
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La luz que trae alegría y liberación:

  1. Una alegría como en tiempos de siega:

Isaías compara la llegada del Mesías con la alegría de una cosecha abundante, un gozo que no depende de las circunstancias, sino de la presencia de Jesús en nuestras vidas. La verdadera alegría proviene de a quién tenemos (Jesús), no de lo que poseemos.

    2. Una liberación que rompe cadenas:

Isaías destaca cómo Cristo rompe los yugos de opresión, simbolizando la liberación del pecado, la culpa y la esclavitud espiritual. Jesús no solo elimina nuestras cargas, sino que nos da la fuerza para vivir con verdadera libertad. Si estás cargando con opresión o ansiedad, recuerda que Cristo vino a liberarnos y ofrecernos paz y libertad genuinas.

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.”
Isaías 9:6-7
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La luz que señala Emmanuel, Dios con nosotros:

En Isaías 9:6 encontramos los nombres atribuidos al Mesías, destacando su carácter y misión:

  1. Admirable Consejero: Jesús ofrece un consejo perfecto y divino, entendiendo nuestras luchas y guiándonos sabiamente.
  2. Dios Fuerte: Aunque nació como un niño, es el Dios todopoderoso que supera el pecado y la muerte, brindando una fortaleza espiritual y eterna.
  3. Padre Eterno: Su amor paternal trasciende el tiempo, ofreciendo una relación íntima y constante con nosotros.
  4. Príncipe de Paz: Jesús nos reconcilia con Dios, proporcionando paz interna incluso en las adversidades. Jesús es Emanuel, lo que significa que Dios está siempre presente, guiándonos, fortaleciendo y brindándonos Su paz en cada situación.

Este mensaje es una invitación a reflexionar sobre el impacto transformador de la venida de Jesús, la luz que disipa las tinieblas. Su nacimiento no solo trajo esperanza, alegría y liberación, sino que también marcó la presencia de Dios entre nosotros, Emmanuel. A través de Su consejo perfecto, Su fortaleza divina, Su amor eterno y Su paz incomparable, Jesús nos guía hacia una relación íntima con Dios. En un mundo lleno de desafíos y oscuridad, este pasaje nos recuerda que la luz de Cristo está disponible para iluminar nuestro camino y liberarnos de toda opresión.

La verdadera decisión está en aceptar su luz y vivir bajo su dirección y amor.

Luz que resplandece
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