Un conquistador no es simplemente alguien que acumula victorias visibles, sino alguien que vence los retos más difíciles como el temor, la duda y las adversidades del alma. Un verdadero conquistador no sólo enfrenta retos externos sino que transforma las adversidades en oportunidades.
En esta conferencia encontrarás todo lo necesario para ser un conquistador, basado en la experiencia de Josué.

La misión – Conquistar la tierra prometida:
Esta misión tenía tres características:
- Era para todos: la misión requería la participación activa de toda la comunidad.
- Era enorme: la tierra incluía extensos territorios, desde el desierto hasta el Líbano, desde el Éufrates hasta el Mediterráneo.
- Era peligrosa: la tierra estaba ocupada por los heteos, expertos en la guerra, bien preparados para defender su territorio.
Nuestra misión como cristianos es ir y hacer discípulos (Mateo 28:19-20).

La promesa – Estaré contigo:
Dios no solo nos asigna una misión sino que también nos da una promesa poderosa:
- Él estará presente: no importa cuán grandes sean los retos, su Presencia es nuestra mayor fortaleza.
- Él nos guiará: el Señor nos asegura que no nos va a abandonar en el camino sino que nos dará dirección.
- Él actuará: Dios interviene para garantizar la victoria.

La condición – Obediencia a la Palabra:
La victoria de Josué no dependía solo de la fuerza o el coraje, sino de su obediencia a la Palabra de Dios. Esto implicaba tres acciones esenciales:
- Memorizar la Palabra: guardar las escrituras en el corazón y tenerlas listas para declarar en cada situación.
- Meditar en la Palabra: reflexionar continuamente para aplicarlas a nuestra vida diaria.
- Magnificar la Palabra: obedecer y poner en práctica todo lo que está escrito.
La obediencia es la clave para reclamar las promesas de Dios.
- Los secretos de un conquistador:
Josué fue instruido a ser fuerte, valiente y dejarse guiar por la Palabra de Dios.
Estos son los tres secretos que todo conquistador debe aplicar:
- Sé fuerte: la verdadera fuerza no es física, sino interior.
- Sé valiente: la valentía es fundamental para conquistar lo desconocido y superar los desafíos.
- Sé guiado por la Palabra de Dios: la Palabra de Dios es nuestra brújula, nuestra guía y nuestra fuente de fuerza espiritual.