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La historia de Nehemías es un testimonio inspirador de liderazgo, fe y obediencia a Dios. Este hombre, un judío que servía como copero del rey persa Artajerjes, enfrentó una realidad devastadora: los muros de Jerusalén estaban en ruinas, y su pueblo vivía en deshonra. Conmovido profundamente por esta situación, Nehemías se entregó a la oración y al ayuno, buscando la guía y el favor de Dios para restaurar lo que había sido destruido.

Este relato no solo narra la reconstrucción de un muro, sino también la restauración de la esperanza y la unidad de un pueblo. A través de su fe inquebrantable y liderazgo sabio, Nehemías nos muestra que, aunque la oposición pueda surgir, aquellos que confían en Dios y actúan con determinación pueden superar cualquier desafío.

Nehemías entendió que el verdadero éxito viene del Dios de los cielos, quien prospera el trabajo de nuestras manos. Su historia sigue siendo una fuente de inspiración para enfrentar los retos con valentía, confiar en el propósito divino y perseverar hasta completar la obra que Él ha puesto en nuestros corazones.

“Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio. Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien. Pero cuando lo oyeron Sanbalat horonita, Tobías el siervo amonita, y Gesem el árabe, hicieron escarnio de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis contra el rey? Y en respuesta les dije: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén.”
Nehemías 2:17-20
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  1. Este verso nos revela la convicción y fe de Nehemías, el cual creía firmemente que Dios haría prosperar todo el trabajo realizado para Él.  
  2. Nehemías motivó al pueblo apelando a su deseo de restaurar su patria y su fe. No usó recompensas externas ni promesas materiales, sino que los impulsó recordándoles que Dios ya había mostrado su interés y favor hacia ellos. 
  3. Los gobernantes locales se burlaron y cuestionaron el proyecto. Sin embargo, Nehemías permaneció firme y decidido a completar la obra confiando en Dios. Él reconoció que la oposición es parte del trabajo en nombre de Dios, pero no permitió que esto lo desalentara.
  4. La confianza de Nehemías no se basaba en recursos humanos o circunstancias, sino en el plan de Dios. Declaró que quienes se oponían no tendrían parte en la obra ni en la herencia divina.

¿Quieres alcanzar la prosperidad? A continuación podrás leer algunos ejemplos de cómo Dios siempre ha prosperado a su pueblo y desea hacerlo contigo también:

“Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio.”
Génesis 39:2
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1. Dios promete bendecir la obra de nuestras manos si trabajamos con fidelidad.

“Terminó, pues, Salomón la casa de Jehová, y la casa del rey; y todo lo que Salomón se propuso hacer en la casa de Jehová, y en su propia casa, fue prosperado.”
2 Crónicas 7:11
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2. Se requiere valentía y determinación para realizar su obra, enfrentando la oposición con firmeza.

“Y los ancianos de los judíos edificaban y prosperaban, conforme a la profecía del profeta Hageo y de Zacarías hijo de Iddo. Edificaron, pues, y terminaron, por orden del Dios de Israel, y por mandato de Ciro, de Darío, y de Artajerjes rey de Persia.“
Esdras 6:14
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3. La prosperidad viene al honrar a Dios y cumplir con los propósitos que Él ha puesto en nuestros corazones.

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.”
Salmos 1:1-3
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En este salmo encontramos todo lo que necesitamos hacer para ser prosperados en todo.

No dejes que las distracciones te alejen de tu propósito. Enfócate

Confía en que Dios tiene un plan para tu vida. Busca su guía, actúa con determinación y no permitas que nada te aparte del propósito que Él ha puesto en tu corazón. Al igual que Nehemías, podemos ser instrumentos de restauración y transformación, sabiendo que nuestro trabajo para Él nunca será en vano.

Que esta reflexión inspire tu corazón a levantarte con fe, esforzarte con determinación y confiar plenamente en que el Dios de los cielos hará prosperar todo aquello que hagas para Su gloria.

De la Ruina al Resplandor
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