
Muchas veces nos miramos a nosotros mismos a través de los ojos del mundo, definiéndonos por nuestros fracasos, debilidades o lo que otros dicen de nosotros. Sin embargo, Dios nos ve de una manera completamente diferente. A través de Cristo, hemos recibido una nueva identidad: somos amados, escogidos y valiosos.
El enemigo intentará hacernos dudar de nuestro valor, recordándonos nuestras fallas y errores del pasado, pero Dios nos recuerda que somos nueva creación en Cristo. No somos definidos por nuestro pasado, sino por lo que Dios ha hecho en nosotros.
Siempre recuerda que:
- Somos sus hijos.
- Somos perdonados y redimidos.
- Somos más que vencedores.
Acciónate:
- Renueva tu mente con la Palabra de Dios: Cada día, recuerda quién eres en Cristo leyendo y meditando en las Escrituras.
- Rechaza las mentiras del enemigo: No permitas que los pensamientos de inferioridad o condenación definan tu identidad. Cree en lo que Dios dice de ti.
- Refleja tu identidad en tus acciones: Si eres hijo de Dios, vive como tal, mostrando amor, fe y obediencia.
- Rodéate de personas que refuercen tu identidad en Cristo: Busca comunidad con otros creyentes que te recuerden tu valor en Dios.
Oración:
“Señor, ayúdame a verme como Tú me ves. No quiero definir mi identidad por mis errores o por lo que el mundo dice de mí, sino por la verdad de Tu Palabra. Gracias porque en Cristo soy amado, escogido y perdonado. Ayúdame a vivir de acuerdo con esta identidad y a reflejar Tu luz en mi vida. En el nombre de Jesús, amén.”