
Dios le dio a Josué instrucciones muy específicas sobre cómo asegurarse el éxito, la prosperidad y la victoria sobre cada adversario.
Le ordenó a Josué que meditara en su Palabra de día y de noche para que esta llenara su corazón, su mente y su boca. Luego le mandó a Josué ser fuerte y valiente. ¿Ves la conexión? Hasta que su mente no pensara y su boca no hablara solo la Palabra de Dios, Josué no podía tener esperanzas de ser fuerte y valiente.
Desde el principio la prioridad de Dios fue referirse a la cuestión de la mente de Josué: ninguna otra instrucción o estrategia tuvo precedencia sobre lo que ocupaba los pensamientos de Josué.
Oración:
En el nombre de Jesús, decreto y declaro que tengo una mentalidad de Reino, innovadora, que me concede nuevas formas de pensar, obrar y vivir. Como tu Palabra es lámpara a mis pies nunca voy a tropezar ni caer. Estoy entusiasmado; mi espíritu está encendido; camino con el favor de Dios y del hombre. En el nombre de Jesús, amén.